Méndez se fue, pero lo del pocho es una ilusión más a la que nos someten los directivos, con tal de apaciguar las aguas por las sucesivas ventas que sufrimos en los últimos días. Lo de Jesús sabíamos cómo iba a terminar, aunque después de la venta de Castillejos, pensamos que el club podía optar por retenerlo y de esa manera no desarmar aún más un plantel que desarrolló toda la pretemporada y que ahora a días del comienzo del partido no cuenta con varias de sus figuras.
Las declaraciones del padre de Méndez surtieron efecto y la comisión debió optar por dejar de solicitar clausulas económicas adicionales para la rúbrica de la transferencia.
Central debió resignar entonces la cláusula de PLUSVALIA que le permitía al Canalla ser socio de Boca en una futura transferencia. Es decir, o la resignaba o el jugador se iba por la cláusula que se firmó con Sabbag, tan simple como eso.
Ahora bien que pasó con los hinchas, hasta antes de la llegada de Lucho, la gente resignaba la presencia de Méndez por contar con el golero canalla, se daba por entendido que para traer había que vender. Pero el punto de vista cambió completamente cuando Castillejos engrosó las arcas canallas en dos millones de dólares.
A partir de ese momento los hinchas hicieron saber su deseo de retener a Jesús, pero la comisión directiva (o mejor dicho los asesores) están necesitados de dinero, y no pudieron retener al volante figura en el 2009.
El equipo hoy a días de debutar con Racing, está debilitado en todas sus líneas, y no se sabe quien podría debutar junto a Zelaya (De León y Caraglio las opciones). Esperemos que nuestros pibes nos den nuevamente la gran sorpresa, aunque estas situaciones a veces son difíciles de repetir.